Un año más la luz lleva tu nombre, Laura, refugio y faro de mis días, y el tiempo, lejos de apagar el asombro, ha echado raíces en tus alegrías.
Ya no es solo el río que fluía libre, hoy es un mar profundo y habitado, un amor que se vuelve fortaleza con cada paso que damos lado a lado.
Cuidamos la pasión como un tesoro, con esa mezcla tuya que me atrapa: la mujer imponente que deslumbra y la niña risueña que me abraza.

No dejamos que el fuego se adormezca, lo avivamos con mimo y con locura, en el misterio intacto de tus ojos, en la fuerza sutil de tu ternura.
Cuando el mundo hace ruido, tú eres centro; y si la rutina pesa, eres la brisa. Sabemos protegernos del invierno al abrigo seguro de tu sonrisa.
Hoy cumples años y el tiempo se rinde, mientras yo celebro todo lo construido: nuestra trinchera, el deseo que no cesa, el milagro de estar, por ti, cautivo.
Así en esta fecha, con voz serena, te digo con el alma agradecida: Laura, sigues siendo mi poesía, mi llama eterna… y mi paz elegida.
TE AMO